III SEMANA - QUINTO DÍA - Consagración de nuestros sentidos
III SEMANA –
QUINTO DÍA
Consagración de nuestros sentidos. Que todos los sentidos
busquen y pertenezcan a Dios.
1.- Por
la mañana, al levantarse:
Rezar:
o
Credo
Creo en un solo
Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la
tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo
Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios, nacido
del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios,
Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la
misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros lo hombres,
y por nuestra salvación bajó
del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue
crucificado
en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha
del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a
vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador
de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el
Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por
los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del
mundo futuro.
Amén.
o
Magníficat
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en
Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el
Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia
llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón.
Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos
los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según
lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por
siempre. (Lucas 1, 46-55)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio
ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amen.
o
Consagración
del día a María para que actúe en nosotros y nos proteja de todo peligro.
Oh, Señora mía, oh, Madre mía, yo me ofrezco enteramente a Ti, y
en prueba de mi filial afecto te consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi
lengua, mi corazón; en una palabra: todo mi ser. Ya que soy todo tuyo, oh,
Madre de bondad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión tuya. Amén.
o
Invocación del
Espíritu Santo.
Ven, Espíritu Santo,
y envía del Cielo
un rayo de tu luz.
Ven, padre de los pobres,
ven, dador de gracias,
ven luz de los corazones.
Consolador magnífico,
dulce huésped del alma,
su dulce refrigerio.
Descanso en la fatiga,
brisa en el estío,
consuelo en el llanto.
¡Oh luz santísima!
llena lo más íntimo
de los corazones de tus
fieles.
Sin tu ayuda,
nada hay en el hombre,
nada que sea bueno.
Lava lo que está manchado,
riega lo que está árido,
sana lo que está herido.
Dobla lo que está rígido,
calienta lo que está frío,
endereza lo que está
extraviado.
Concede a tus fieles,
que en Ti confían
tus siete sagrados dones.
Dales el mérito de la
virtud,
dales el puerto de la
salvación,
dales la felicidad eterna.
Amén.
o
Oración
¡Oh, María! Dios te escogió desde
siempre para que fueras la Madre de su Hijo, para que llevaras en tu seno
purísimo a Aquel que nada lo puede contener. Desde su concepción, la cruz está
impresa en tus entrañas y es por nupcias de sangre que la divinidad se ha
desposado con la humanidad. En ti, en su seno purísimo se reconcilian los adversarios,
de tu seno bendito ha salido el agua que extingue el fuego y da vida a todo
mortal. ¡Oh, María! Morada virgen después del nacimiento, tú eres signo
permanente que la divinidad pueda esposar la carne y la naturaleza del hombre.
Yo te consagro mis sentidos, especialmente el gusto y el olfato, para que en
todo pueda aspirar el grato aroma de Cristo. Ayúdame con tu poderosa
intercesión a no despreciar las cosas que no me gustan. Que pueda ser como tú,
dispuesta a vivir y a sufrir todo por amor a Jesús. Amén.
Proponer y pedir al Espíritu Santo, que nos dé su gracia para
poder vivir:
o
El Propósito del día:
No despreciar las cosas que no tienen un sabor muy agradable.
o
La imitación de María:
Saber valorar todo lo que como, sabiendo que haya personas que no
tienen lo que yo tengo.
o
Y la práctica Penitencial:
Comer menos (o mejor aún, no comer) de las cosas que me agradan.
2.-
En el momento más oportuno:
o
Lectura de la Sagrada Escritura
“Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de
nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo
autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento
recibí de mi Padre.” Jn 10,17-18.
“Después de haberse marchado ellos, un ángel del Señor se le
apareció a José en sueños, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre y
huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te diga; porque Herodes va a buscar
al niño para matarle. Y él, levantándose, tomó de noche al niño y a su madre, y
se trasladó a Egipto.” Lc 2,51.
o
Lectura sobre el Misterio de María – VERDADERA DEVOCIÓN A MARÍA
[Los números en corchete son los números del “tratado de la
verdadera devoción”]
María en el misterio de la Iglesia
Serán nubes tronantes y volantes, en el espacio, al menor soplo
del Espíritu Santo. Sin apegarse a nada ni asustarse, ni inquietarse por nada,
derramarán la lluvia de la palabra de Dios y de la vida eterna, tronarán contra
el pecado, lanzarán rayos contra el mundo del pecado, descargarán golpes contra
el demonio y sus secuaces y con la espada de dos filos de la palabra de Dios
traspasarán a todos aquellos a quienes sean enviados de parte del Altísimo.
[57]
Serán los apóstoles auténticos de los últimos tiempos. A quienes
el Señor de los ejércitos dará la palabra y la fuerza necesarias para realizar
maravillas y ganar gloriosos despojos sobre sus enemigos.
Dormirán sin oro ni plata y lo que más cuenta sin preocupaciones
en medio de los demás sacerdotes, eclesiásticos y clérigos. Tendrán sin
embargo, las alas plateadas de la paloma, para volar con la pura intención de
la gloria de Dios y de la salvación de los hombres adonde los llame el Espíritu
Santo. Y no dejarán en pos de sí en los lugares en donde prediquen sino el oro
de la caridad, que es el cumplimiento de toda ley. [58]
Por último, sabemos que serán verdaderos discípulos de Jesucristo.
Caminando sobre las huellas de su pobreza, humildad, desprecio de lo mundano y
caridad evangélica, enseñarán la senda estrecha de Dios en la pura verdad,
conforme al Evangelio y no a los códigos mundanos, sin inquietarse por nada ni
hacer acepción de personas, sin dar oídos ni escuchar ni temer a ningún mortal
por poderoso que sea.
Llevarán en la boca la espada de dos filos de la palabra de Dios,
sobre sus hombros el estandarte ensangrentado de la cruz, en la mano derecha el
crucifijo, el Rosario en la izquierda, los sagrados nombres de Jesús y María en
el corazón y en toda su conducta la modestia y mortificación de Jesucristo.
Tales serán los grandes hombres que vendrán y a quienes María formará
por orden del Altísimo para extender su imperio sobre el de los impíos,
idólatras y mahometanos. Pero, ¿cuándo y cómo sucederá esto?... ¡Sólo Dios lo
sabe! A nosotros toca callar, orar, suspirar y esperar:
"Yo esperaba con ansia". [59]
o
Rezo del Santo
Rosario
o
Participación
en la Santa Eucaristía
3.-
Por la noche:
o
Examen de
conciencia
o
Rezar:
Acto de Contrición
Pésame Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte
ofendido. Sobre todo porque al pecar te ofendí a ti, que tanto me amas. Propongo
firmemente, con la ayuda de tu gracia, no volver a pecar y apartarme de las
ocasiones próximas de pecado. Amén.
La Salve
Dios te salve, Reina, Madre de Misericordia, vida, dulzura y
esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a
ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora,
abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de
este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente!
¡Oh piadosa! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa
Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las divinas gracias y
promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
“Nunc dimitis”
Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en
paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador a quien has presentado ante todos
los pueblos. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el
principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Cinco Ave María
Ave María
Dios te salve, María. Llena eres de gracia. El Señor es contigo.
Bendita Tú eres, entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la
hora de nuestra muerte. Amén.
Visita
Evangelización Activa
Evangelización Activa, es un
equipo de laicos comprometidos dirigido por el Pbro. Ernesto María Caro, que
desde 1997 lleva la Palabra de Dios a todos los rincones del mundo mediante el
uso de los medios electrónicos.
Nota Importante:
Este documento tiene como
finalidad animarte a ti, amable lector, a Consagrarte a Jesucristo, por medio
de María. Adquiere el libro “A Jesús por María”, Un camino para la perfecta
consagración, del Padre Ernesto María Caro Osorio, en www.integractiva.com.mx e
invita a más personas a vivir esta maravillosa experiencia de Encuentro con
Jesús, conducido de la mano de María.






